22.8.09

mig

A ver, vos. El hombre no tropieza dos veces con la misma piedra... pero la mujer sí! Y más de dos veces, seguro. Tu castellano mal hablado de Temperley, tu dulzura, simpatía, inocencia, caballerosidad y ese primer paso que vacila entre lo tímido de quien se sonroja al mirarme y lo concreto del “vayamos a tomar algo vos y yo” hacen que quiera volver a tropezar con la misma piedra... porque ese camino ya lo caminé y me gustó. Otra vez la fecha de vencimiento, otra vez el "qué bien que la estamos pasando, pero tu vuelo sale mañana a la mañana”. Y es fija que por meses no te vuelvo a ver.
Tantos “tipos ideales” (más bien en los términos de Weber que en la idealización de los hombres) me dejaron preparada para que, al conocerte, implemente todas las estrategias para hacer que vos me invites a salir a mí. Un “I’d love to” y lograste que camine por las paredes esperando a que volvieras de viaje y pongas lugar y fecha a la “date”. Estaría bueno que en este punto tu roommate deje mirarme así.
Punto de encuentro: San Pedro Telmo… lugar estratégicamente bien conocido por mí; y claro, por vos no. El día: entresemana, antes de que nos juntemos en grupo el fin de semana. Quién paga la cuenta: “ami, si hace que vos pagues, no hay beso”; sabio consejo.

1 comentario:

  1. Tu castellano de temperley... jajaja

    yo sé de qué estás hablando

    extrañaba esto

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