A ver, vos. Siempre vas a ser un completo extraño para mí. Y siempre que vuelvas a aparecer voy a derretirme por dentro esperando que me abraces... otra vez.
Porque tu carta de presentación era lo más imperfecto que podía encontrar, pero resultaste ser encantador y voy a justificar hasta ese mechón de canas nuevo que te salió. Porque te veo a lo lejos y me pone de mal humor que no desaparezcas de mi vista pero, otra vez, tu abrazo me pone del mejor humor que me conozco.
Quisiera que desaparezcas por completo y así me funcionó este tiempo, pero sé que en el fondo lo que más quería era reaparezcas por completo, no una noche, y que no hubiese sido una confusión ese mensaje. Terminá de desaparecer! Pero no sólo por unos meses esta vez... O no.
22.8.09
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