29.5.10

distinto

Anoche, entre ravioles de calabaza y mozzarella, pollo grillé en pan árabe, un omelette con panceta y papas fritas con katzup, hubo conversación de puesta al día en las circunstancias novedosas en la vida de tres amigas que por épocas se ven más, por épocas no tanto.

La cuestión es que superada la instancia de querer evitar lo patético, actualicé mi status... status... status... ¿qué clase de status es? ¿Chonguil?

En fin, más allá de cómo se llame a las distintas relaciones que uno pasa y que pasan sobre uno, la pregunta acerca de cómo era el momento de los bifes trajo nuevas interrogantes.

Porque en verdad es muy bueno, pero esto puede responder a muchos factores. ¿Es realmente bueno o simplemente distinto?
Hay algo que cambió definitivamente y es la experiencia adquirida. Pero por otro lado la variable también es distinta.

De lo anterior a lo actual hay diez años de diferencia y se nota por todos lados.
23 no es lo mismo que 33.
33 pasó por muchas historias, traspiés y logros.
23, no y se nota a la legua.
33 tiene una madurez envidiable.
23, no. La timidez le gana.
33 tenía eso que hizo que antes de despedirnos recordáramos todo lo que hubo.
23 va directo al grano.


33 tenía zapán y era culón.
23 es flaco y tiene culito de jugar al fútbol. Y tiene la energía de 23.

¿Mejor? Distinto. Buenísimo en todo caso.

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